
La última entrada data del 11 de Diciembre del años pasado. Esa fecha dice muchas cosas. Unas navidades estupendas para recordar: retornar a Asturias, a casa, a la familia y a los amigos y ver las cosas con una nueva mirada. Aprender a mirar lo conocido y saber abrirse a lo nuevo, a lo antes insospechado, manteniendo los vínculos con aquello que nunca debiéramos dejar atrás ni sumir en el olvido.
Desde entonces han pasado varios meses de buen trabajo, de gestiones, de planes para el futuro, de saber hacer bien las cosas y disfrutar de los míos, de los de siempre y de las nuevas personas que he dejado entrar en mi vida.
Un nuevo regreso a Asturias me hace retomar el blog y escribir estas palabras. Ayer, cumplí 28 años y sólo puedo agradecer las muestras de cariño que de cada rincón del mundo querido por mí me llegaron vía Facebook. Hoy, el sueño de Nueva York está al alcance de la mano. Cruza los dedos y sigue empujando el peso de ese sueño hacia esa pequeña cima.
Y luego sigue empujando hasta la cima que asoma más arriba, y luego a la otra. Es la manera de lograr en la vida pequeñas grandes cosas.

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