viernes, 11 de diciembre de 2009

Inocencia





He de contarlo aunque nadie lo lea. Unos instantes mágicos. Vagón de tren. Línea 2 a Plaza Cataluña. A mí derecha una madre joven con sus dos hijos. Dos rubitos de mirada alegre y divertida. La hermana mayor es la que lleva el mando. El pequeño juega a darle besos. Ella se los devuelve riendo. Él le da uno más. La madre se ríe cuando la hermana no quiere que se lo devuelva. El pequeñito se empuja contra ella. La hermana pone la palma de la mano derecha en la mejilla. No deja que le dé otro beso. Siguen con el mismo juego riendo y gritando hasta que lleguen a su parada. Al final, la hermana mayor deja que el pequeño le dé un beso. Se bajan los tres felices bajo un sol de otoño espléndido. Me han hecho pensar que no todo está perdido...

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